|

Canal de Castilla, Medina de Rioseco y lagunas de Villafáfila

Fin de semana cultural 2025 de la Sociedad Caminera del Real de Manzanares

Amaneció el sábado 18 con un cielo gris en correspondencia a este incipiente otoño que aún no había desplegado su dominio.

Nos reencontramos los camineros. El autocar, revivía de alguna manera otras jornadas, acaso infantiles o adolescentes, cuando se generaba una ilusión que retroalimentaba las expectativas en tu organismo. El ánimo, las ganas y la curiosidad se palpaban en el ambiente, contagiándonos como aquellas criaturas que fuimos.

Después de unas horas de camino llegamos al primer destino, el Canal de Castilla a su paso por Valladolid. Nos recibió la esclusa número 7 del Ramal de Campos. Los brazos del otoño se manifestaron, una luz extraordinariamente bella, refulgiendo en el agua, los destellos amarillos bailaban de hoja en hoja de un extremo a otro de las orillas de aquel ingenio acuoso que plasmó el sueño de unos paisanos en el siglo XVIII, pretendiendo un camino corto y exento de peligros para trasladar lana, cereal y vino hacia el mar, en unas tierras aisladas desde tiempos remotos.  El esqueleto de una antigua fábrica de harina regentaba el paraje, recordando los tiempos en los que este entorno, por fin, emanaba abundancia.

Nos encaminamos en dirección a la esclusa número seis hasta el acueducto sobre el río Sequillo, para contemplar un extraño detalle del canal, cuando el propio canal circula por encima del río Sequillo.
Regresando a la esclusa num. 7, contemplamos como la barcaza turística realizaba la maniobra de apertura y cierre de dicha esclusa. Iniciamos el camino paralelo al canal hacia Medina de Rioseco, en una luz titilante que nos acompañó maravillados durante toda la trocha.

Llegamos al embarcadero en Medina, donde dimos buena cuenta de nuestras vituallas.

Después del escueto banquete, y de tomar posesión de nuestro alojamiento, nos dirigimos a visitar la antigua fábrica de harina de San Antonio, antigua harinera del siglo XIX que conserva intacta las máquinas que se utilizaban en la época. La visita fue muy interesante,  la maquinaria un tesoro muy bien conservado, En aquel “sistema” austro-húngaro y, entre deschinadoras, desterradoras, planchister, satinadoras, turbinas, correas, etc.. recorrimos los cuatro pisos de este testimonio de los primeros pasos de la revolución industrial en Castilla mediante la fuerza motriz del agua de aquel río artificial para la molienda de cereales. La fábrica empezó produciendo 17.000 kg y terminó llegando a los 33.000 kg. Construida en 1852, es ahora Bien de Interés Cultural (BIC) desde 2008.


Las máquinas son de una belleza de otro tiempo y hemos tenido la suerte de poder imaginar el trasiego de agua, trigo, máquinas, poleas de todo tipo, trabajadores, ruidos, agricultores, etc. En fin, fantasear con la vida que se desarrollaba allí hace casi doscientos años. Si tenéis curiosidad, hay un vídeo interesante sobre el complejo mecanismo de la fábrica.

La fábrica de harinas de San Antonio (Medina de Rioseco)

Después nos dirigimos a la Iglesia de Santa María de Mediavilla. Magnífica obra construida entre el siglo XV y XVI, renacentista, en la que destaca el espléndido retablo, la admirable capilla de los Benavente (algunos la llaman la capilla sixtina castellana) y el coro con su cerrajería que fueron traídos desde la Iglesia de San Francisco y adaptados a este espacio, impresionantes, también. El detalle que rechina es la piel de un caimán acoplada a la puerta de entrada como tributo de un indiano a su tierra natal.Proseguimos hacia la iglesia de Santiago Apóstol, otra formidable obra renacentista aunque sin culminar su diseño original previsto para dos torres, y, finalmente, por determinados accidentes, sólo permanece una de ellas.

Después, cada uno a su libre albedrío recorrimos las calles que más nos apetecían, un breve paseo por la calle mayor (denominada en este caso calle Lázaro Alonso), pardiez que nunca ví una calle mayor tan larga aderezada con tanta cantidad de soportales. Contemplar las puertas de la ciudad, … Se notaba el poderío desplegado en la ciudad en otros tiempos. 

Más tarde, dimos buena cuenta de una copiosa y opípara cena.

Cerramos la noche con una cerveza y una excelente compañía.

Nos persigue el cocodrilo del indiano…

Para bajar un poco los excesos ingeridos, tuvimos la oportunidad de asistir a uno de los eventos del Encuentro Internacional de las Artes Escénicas en Medina de Rioseco, un festival de teatro que nos regaló un espectáculo de baile clásico con zancos que cerró el encuentro en la plaza Mayor, no nos resistimos a contemplar el espectáculo que nos dejó boquiabiertas. Realmente  IM-pre-SIO-nan-TE.

Al día siguiente nos esperaba un espectáculo de la naturaleza. Una zona VIP para las aves en su eterno y misterioso deambular a lo largo y ancho del planeta.

Después de recargar las baterías en nuestras estancias con un reparador sueño, unos más y otros menos, debido al jolgorio de algunos paisanos aderezado con un exceso de temperatura, procedimos a un estupendo desayuno.

Nuestro destino: las lagunas de Villafáfila.

Nos recibieron en la Casa del Parque y nos dividimos en dos grupos para poder captar mejor la esencia de este privilegiado lugar. 

Nos explicaron que los dos hábitats de Villafáfila son la razón de la relevancia de este enclave. Los humedales dan refugio a tal variedad y cantidad de aves migratorias que convierten este espacio protegido en una de las más importantes áreas de invernada de la Península Ibérica. y, por otro lado, las parcelas de secano conservan una de las mayores poblaciones de avutarda de Europa.


La figura de protección es “Reserva Natural”, con asentamientos muy anteriores a los romanos y una explotación de las salinas muy remota.

Entre todas las aves que utilizan estas lagunas en su emigración de verano o de invierno, destaca la presencia de la avutarda, cuya población en estas tierras es una de las mayores a nivel mundial. También destaca por su gran tamaño,  los machos alcanzan una longitud de más de 1 metro y una envergadura de más de dos metros; las hembras son más pequeñas. Los machos pueden llegar a los 18 kg de peso. Pudimos contemplar a “la reina de la fiesta” más tarde en un lugar de las extensiones de secano que nos mostraron los guías del parque”.

Junto con la avutarda, la estrella de estos dominios, son los ansares comunes que llegan a estas lagunas a pasar el invierno y los gansos, todos ellos emigrantes sin papeles (aunque les anillamos para aprender de ellos) y  huéspedes bienvenidos que traen la prosperidad a estas tierras. En el itinerario que hicimos en la laguna grande pudimos contemplar multitud de ánsares y el acuatizaje de una bandada de gansos recién llegada de los países nórdicos. Os aconsejo una visita más pausada a la laguna, la web dispone de información sobre alojamientos, visitas y avituallamiento. ¡Váis a disfrutarla!

Luego nos dispusimos a dar cuenta de una excelente comida, organizada como todo el viaje por Carlos Sanjuán. Llegó la hora de la vuelta, aunque en el autocar, Isabel Pérez Vk. nos contó los pormenores de la saga de los Enriquez y el esplendor de Medina de Rioseco.

El momento de mayor auge coincide con el Almirantazgo de Castilla. Desde finales del siglo XV, Alfonso Enríquez establece su sede en la entonces villa, permaneciendo en ella hasta casi el siglo XVIII.

Los once miembros de la dinastía Enríquez, que ejercieron el señorío de la villa, marcaron la ascensión y el auge de la misma, y son punto de referencia imprescindible de su memoria histórica.

En 1424 D. Alfonso Enríquez instaura la sede de su almirantazgo en Medina de Rioseco. Bajo la tutela de los Enríquez se celebran ferias y mercados, y durante los siglos XV y XVI la Ciudad de los Almirantes goza de una época de extraordinario esplendor artístico y económico. Se la llegó a conocer como “La Ciudad de los mil millonarios”. En el siglo XVI su población rondaba los  12.000 habitantes.

El ducado, la edificación de templos catedralicios, palacios y casas señoriales y el establecimiento de talleres de los artistas y artesanos más importantes del momento la situaron como un lugar privilegiado.

Finalmente llegó la hora de la llegada y de la despedida hasta reencontrarnos pronto, de nuevo.

Un fin de semana excelente gracias al trabajo de Carlos Sanjuán y el resto de la Junta directiva de la Sociedad Caminera del ReaL de Manzanares.

oplus_3145728