Visita guiada a la Granjilla organizada por el Ayuntamiento de El Escorial con Gregorio Sánchez Meco

El pasado viernes 17 de Junio de 2022, el equipo de Gobierno de el Ayuntamiento de El Escorial organizó una visita a la Granjilla, guiada por el historiador Gregorio Sánchez Meco. Era una extraordinaria ocasión de conocer esta finca histórica, que pasó a manos privadas después de la desamortización en el siglo XIX, y participamos algunos compañeros de la Sociedad Caminera del Real de Manzanares. Os relatamos esta singular jornada intentando describiros el interés histórico, natural y patrimonial de la Granjilla.

La Granjilla de La Fresneda (conocida también como La Granjilla de El Escorial, La Granjilla o La Fresneda) es un conjunto monumental, situado dentro de una finca histórica de 148 hectáreas. Estuvo íntimamente vinculada al Monasterio de El Escorial y formó parte de la denominada Cerca de Felipe II, dentro de la cual se encontraban diferentes espacios naturales y urbanos, utilizados por el monarca con fines recreativos y cinegéticos.

El paraje posee un importante patrimonio natural, histórico y artístico. Está declarada Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid y Sitio de Interés Histórico Natural por el Ayuntamiento de El Escorial. 

Comenzamos visitando una parte aneja a la finca principal, donde pudimos apreciar el puente del Perdón; se encuentra muy deteriorado y necesita una intervención de consolidación. Este puente daba acceso a la Puerta de la Reina, actualmente en ruinas.

Seguidamente, nos dirigimos a la finca principal accediendo por un puente de gran envergadura, el Puente del Retorno; uno de los sillares estaba tallado con el escudo real. Lo atravesamos y comenzamos a percibir una extensión de humedales, que aunque no es el mejor momento del año para contemplar superficies de agua contenidas por el trabajo humano, no podían ocultar su belleza y transportarte a unos cientos de años atrás donde la familia real y los monjes jerónimos que guardaban la basílica de El Escorial, disfrutaban de ese paraíso que aparece descrito en un legajo de 1605, por Fray José de Sigüenza en la Tercera parte de la Historia de la orden Jerónima:

” Dentro de los márgenes de este espacioso y ancho parque se ve una variedad de multitud de pintadas aves, que con sus chirriadores picos hazen la salva a la rosada aurora, quees parciendo sus cabellos de oro y derramando su aljofarados granos en la copia grande de matizadas praderías , vestidas con azules, blancas, amarillas y rojas flores despiertan en el alma unos asomos de Parayso y gloria- Aquí las cristalinas aguas corriendo mansa y risueñamente por sus torcidas canales, van a pagar el debido tributo quel azedor que el autor del estrellado mispiran les puso de que fecundasen la tierra y aquí las artificiosas fuentes por sus secretos y multiplicados conductos, despiden los hilos de platas que cayendo desgranados de lo alto riegan y refrescan los blancos ligustros, las encarnadas rosas, los amarillos alalifes y narcisos, los lirios cardenos, blancas azuzenas, revueltas madreselvas, oloras mosquetas y jazmines, etc”

Atravesamos dos de los estanques que motivaron este párrafo al fraile, para llegar a la primera construcción.

Allí nos reunimos y Gregorio tuvo la amabilidad de comentarnos el origen del asentamiento humano en la Fresneda allá por el siglo XIII, pobladores que venían de Segovia. El segundo asentamiento lo constituye la construcción de la Casa del Torreón, más arriba hay otro núcleo donde se encuentra, todavía hoy, la capilla. Felipe II compra sobre 1560 a los propietarios la casa del Torreón y las tierras de la Fresneda. El monarca, manda construir un palacio de estilo herreriano, para su uso personal, alrededor del cual se extienden distintos jardines renacentistas, estanques y la casa de los Frailes. El conjunto fue trazado por Juan Bautista de Toledo, trabajando también Juan de Herrera y Gaspar de Vega.

La Granjilla atraviesa todas las etapas de nuestra historia; en 1812, en plena Guerra de Independencia contra los franceses, albergó a tropas portuguesas al mando de Lord Wellington, sirviendo de refugio contra el calor, que ese año apretaba singularmente. En 1836 en manos de la corona, sufre una tremenda destrucción su patrimonio; se incendia la Casa del Rey, se incendia la casa de los Frailes en 1864, quedando las columna toscanas del claustro como testigos esqueléticos de lo que fue en su día el hogar de recreo  de los Jerónimos, acompañando la ampulosa riqueza de la realeza. En 1870 se subasta la finca, adquiriéndola Félix Borrell, cuya familia sigue vinculada a la propiedad actualmente.

A destacar en la casa del mayorazgo, o casa del Torreón, construida en 1561, la escalera de acceso, la puerta y, el escudo de los frailes con la parrilla invertida.

Accedimos por el lateral a las espaldas de la casa, donde se  encuentra en claustro de columnas toscanas, rodeando las antiguas celdas de los monjes. Frente a la casa del Rey el claustro estaba cerrado por rejas de hierro, separando a los monjes de la familia real. Tenía también una bodega, donde dicen, hay un pasadizo que se comunica con la parte de arriba de El Escorial.

Seguimos hasta la parte posterior de la Casa del Rey, construida por Gaspar de Vega, muy simple, ya que era una casa de recreo donde descansaría el Rey , ocasionalmente, abierta a lo que eran huertas y jardines. A destacar en la fachada, la cadena que muestra que en la casa ha dormido un Rey, y unos tejos centenarios . Los remates del tejado, típicos de la arquitectura flamenca.

Después de pasear por los jardines, contemplando a lo lejos, la Basílica, nos dirigimos al estanque Grande y al de la Isla.

El lugar es de una belleza singular que hace inimaginable como seria en aquellos días de esplendor.

 

 

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Despedimos la mañana, ya con mucho calor, agradeciendo la oportunidad brindada por el Ayuntamiento de conocer un lugar extraordinario, muy satisfechos de la experiencia vivida.

Fotos de Carlos Sanjuán e Isabel García.
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