Desde hace dos años la Sociedad Caminera venimos reclamando a la Comunidad de Madrid la necesidad de cumplir la Ley y desmantelar y recuperar la cañada real a su paso por la M-608, en el tramo entre Villalba y Moralzarzal. El actual espectaculo lamentable de despojos e infraestructuras abandonadas de una antigua e ilegal estación de servicio no es de recibo en una via pecuaria de la importancia de la Segoviana, que ya sufre la intrusión de la carretera como para seguir manteniendo esta herida abierta en una cañada que todavia tiene un uso ganadero con el aprovechamiento de los pastos por el ganado local al que todavia se puede ver tranquilo en los limites de la via pecuaria. La trasterminancia, trashumancia de pequeño recorrido, entre poblaciones vecinas o como mucho a nivel provincial, todavia se mantiene es esta via pecuaria. Tradición a la que contribuye el alza de precios de piensos y la sequia de este año.

Para Camineros es una obligación de la Administración proceder a la recuperación de esta cañada y a los ayuntamientos afectados recordarselo.

 

EL FARO DEL GUADARRAMA. vIERNES, 12 FEBRERO, 2016.
Noche a noche, hierro a hierro, ladrillo a ladrillo...

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Noche a noche, hierro a hierro, ladrillo a ladrillo…

viernes 12 de febrero del 2016, 19:53h
Las imágenes hablan por sí solas y aunque a primera vista alguien pueda pensar que las fotografías que aquí les ofrecemos han sido tomadas en países del tercer mundo o en zonas conflictivas donde el saqueo y la destrucción están al cabo de la calle, nada más lejos de la realidad. El dantesco escenario gráfico que hoy les mostramos lo protagoniza una gasolinera abandonada a su suerte desde hace aproximadamente tres años, sita en el término municipal de Collado Villalba, a izquierda y derecha de la M-608, dirección Moralzarzal. El contencioso relacionado con estas instalaciones dio comienzo en el año 1993, cuando varios grupos ecologistas comprobaron que las mismas ocupaban parte de los terrenos correspondientes a la Cañada Real Segoviana y así lo denunciaron en Vías Pecuarias.
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Pero como las ‘cosas de palacio suelen ir despacio’, han tenido que transcurrir más de dos décadas hasta que la Comunidad de Madrid decidiese ejercer su prerrogativa de recuperación de una zona indebidamente ocupada pese a contar con licencia de obra y de actividad concedidas por el Ayuntamiento de Collado Villalba que por entonces presidía el socialista Carlos J, López. Tras un largo proceso, el ente regional emplazó hace dos años a los concesionarios de dicha gasolinera que procedieran de inmediato a su cierre y a la rehabilitación de la zona ocupada.

Los recursos de los propietarios o de aquellos que gozaban del usufructo de dicha gasolinera no consiguieron frenar la decisión ya tomada por Vías Pecuarias, ya que todos los recursos presentados ante el ente regional fueron rechazados, incluso el de obtener una nueva prórroga de explotación, porque la Ley 8/98 dice que “excepcionalmente y mediante concesión administrativa previamente otorgada al afecto podrá autorizarse la ocupación temporal (máximo de 3 años) de las vías pecuarias, cuando así lo exija la realización de una obra o actividad de interés público, o para la instalación de servicios públicos”. Ante la imposibilidad por parte de los recurrentes de poder continuar con su negocio y tras los intentos baldíos para intentar vender la misma a una conocida empresa petrolera, optaron por el cierre y el abandono de las instalaciones, incumpliendo así el mandato de las autoridades regionales que les habían exigido la demolición de los edificios construidos en la cañada y la rehabilitación de la zona afectada.

Saqueo y destrucción
Con total impunidad los amigos de lo ajeno, noche a noche, cable a cable, chapa a chapa y ladrillo a ladrillo, han ido desmantelando los surtidores de gasolina, las instalaciones eléctricas, la máquina de lavado, la tienda, el bar-cafetería… dejando totalmente esqueléticos los dos edificios tal como se puede apreciar en las imágenes que les ofrecemos y que fueron tomadas el pasado martes. Todo parece indicar que el objetivo los ladrones es llevarse todo lo que encuentren a su paso. Para conseguirlo solo les restan algunos pilares, desmontar la marquesina y la techumbre del inmueble y arrancar del suelo los depósitos de combustible. Quienes les han visto actuar en estas últimas noches, dicen que se trata de media docena de personas convenientemente dotadas de todo tipo de herramientas y de vehículos que actúan con sigilo y mucha habilidad, afirmando además que los saqueos se han intensificado en estas últimas semanas, lo que supone un peligro grave para la integridad física de quienes realizan dichos trabajos. Lo que ya nadie duda es que en pocos días esta instalación fantasma quedará reducida a escombros ante la pasividad de los responsables de la Comunidad de Madrid y de Vías Pecuarias.

Noche a noche, hierro a hierro, ladrillo a ladrillo...
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