Después de haber tenido que retrasar una semana nuestra tan deseada primera salida de la temporada, nos reunimos en el puerto de Canencia para una excursión eminentemente botánica.
Dirigidos por Alberto fuimos descendiendo hacia el fondo del valle de sorpresa en sorpresa botánica, descubriendo y disfrutando de los ejemplares de álamos temblones, abedules, tejos y acebos diseminados entre los dominantes pinos silvestres y rebollos, y entre ellos un par de ejemplares catalogados por la Comunidad de Madrid como árboles singulares. Descubrimos también algún ejemplar residual de las pruebas de repoblación con especies foráneas que se llevaron a cabo por estos parajes a mediados del pasado siglo, como el pino de Oregón.
Las explicaciones de Ignacio nos amenizaron el paseo y nos aportaron datos muy interesantes sobre el origen, los usos y las particularidades de todas estas especies vegetales.