La convocatoria de este caluroso domingo de febrero tenía un gran contenido histórico y un doble carácter reivindicativo. Salimos a conocer mejor la historia, en general poco conocida por sus habitantes, de estas zonas ribereñas del río Guadarrama entre Las Rozas y Torrelodones. Pero salimos también para reivindicar la protección de la presa del Gasco (en proceso de ser declarada BIC por la Comunidad de Madrid) y el carácter público del camino de La Isabela, que no es sino el tramo del camino histórico de Torrelodones a Villanueva del Pardiño a su paso por el municipio de Las Rozas, a la altura de la finca La Isabela (y del que el Ayuntamiento de Las Rozas ha iniciado un expediente informativo). Del interés de estas dos vertientes dan fe las más de cien personas que nos juntamos para compartir paseo y explicaciones.

El punto de encuentro fue la urbanización Molino de la Hoz, en Las Rozas, donde Alberto nos contó parte de la historia del molino y su relación con el milagro del saco de grano de San Isidro, cuando esta finca pertenecía a los Vargas. Desde allí donde tomamos el camino de la presa, que sigue en una suave y constante pendiente hasta la presa del Gasco, una joya de los grandes proyectos de obras públicas de la Ilustración en España (a pesar de su desgraciada historia), situada en una garganta de impresionante belleza del río Guadarrama, entre los municipios de Galapagar, Las Rozas y Torrelodones. En este paraje, Alberto nos contó la evolución del proyecto y su relación personal con la presa, y César nos puso al día sobre los estudios previos y el estado de los trámites administrativos para declaración de BIC para este monumento, una cuestión que lleva impulsado esta Sociedad Caminera desde hace varios años.

Tras seguir durante un breve trecho el canal del Guadarrama, volvimos a la urbanización Molino de la Hoz, a la altura de la calle Cetrería, donde una puerta metálica corta el paso al camino de La Isabela. En este punto, César nos contó también cómo están los trámites administrativos en el ayuntamiento de Las Rozas en respuesta a la demanda social de la apertura de este camino, utilizado históricamente por los habitantes de Torrelodones y de Las Rozas.

Luego pudimos comprobar cómo era este camino antes de ser engullido bajo el asfalto de la calle Cetería, a la altura del lugar llamado “los once apóstoles”. Seguimos después descendiendo de nuevo hacia el Guadarrama, cruzando antes el arroyo de la Torre, hasta el puente de Retamar, donde nos esperaba Ricardo, para contarnos en este punto la importancia de este puente (borbónico), así como de toda la infraestructura existente en este tramo del río: el puente de Herrera (herreriano), el puente de la Alcanzorla (musulmán), el molino de la Hoz y el molino de Juan. Nos contó también cómo los restos arqueológicos encontrados en el vado del Retamar indican el lugar de fundación originario del pueblo de Las Rozas, al borde del río, en época tardo romana, antes de que los problemas sanitarios de los terrenos pantanosos obligaran a su traslado a su ubicación actual.

Cruzando el puente llegamos tras un par de kilómetros hasta la entrada original de la finca “Granja y molino de la Hoz”, donde dimos por terminado el paseo.

Como siempre, dejamos testimonio fotográfico de la marcha, gracias en este ocasión a la colaboración de Pilar y Mariano:

 

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