La lluvia intensa que nos acompañó durante la mitad de la ruta no impidió que disfrutáramos de los hermosos prados des retamas y dehesas de encina que recorrimos a través de las vías pecuarias de Galapagar y Colmenarejo, aprovechando además para visitar algunos restos del patrimonio histórico de gran interés.
Carlos González-Amezúa nos estaba esperando en el primero de estos elementos extraordinarios: las ruinas de la fundición y de la Antigua Mina Pilar, de las que nos contó todos los pormenores de su historia. Esperamos que consiga su propósito de restaurar y poner en valor estos monumentos de arqueología industrial únicos.
Otro elemento patrimonial de gran interés del que pudimos disfrutar fue la Casa Palata. Esta notable construcción, con todas sus construcciones anexas, fue puesto de mando durante la Guerra Civil, pero tiene un pasado muy mucho más antiguo del que, desgraciadamente, poco se sabe, pero que ofrece un interés seguro para su estudio.
Fue un paseo que, como siempre que recorremos las magníficas vías pecuarias de Galapagar y Colmenarejo, no nos dejó indiferentes, a pesar del chaparrón.