Durante la mismísima COP 26, cuando todos los gobiernos del mundo están hablando de una radical reducción de emisiones, un cambio de modelo y un salto cualitativo en la protección del territorio, la Comunidad de Madrid ha anunciado un plan para una nueva autovía de 52 km desde Guadarrama a Navalcarnero. Desdoblar la M-600 causaría un enorme impacto en todo su recorrido, especialmente en los tramos de Guadarrama, San Lorenzo y Valdemorillo que tienen altísimos niveles de protección.

David Pérez, consejero de la Comunidad de Madrid, ha dado como motivo principal los ‘altos niveles’ de tráfico y los frecuentes accidentes en la M-600, señalando que “mientras se realiza el desdoblamiento” adoptaran “medidas inmediatas para actuar en esos puntos” (de accidentes); y se puede preguntar por qué la Comunidad no ha puesto en marcha antes estas medidas. Entorno Escorial –integrada en Madrid Ciudadanía y Patrimonio– lleva más de doce años solicitando actuaciones al respecto, como las rotondas, para mejorar la seguridad vial de esa carretera. Quedan por ver los estudios de tráfico de este proyecto, pero en el estudio de impacto ambiental para la variante de la M-600 las cifras presentadas eran de antes de la crisis y no tenían relación con el tráfico actual.

 

En el Territorio Histórico de la Gran Cerca de Felipe II la autovía tendría un impacto catastrófico, con la tala de ingentes cantidades de árboles autóctonos de gran porte (especialmente fresnos, melojos y encinas) y la probable destrucción de hábitats de fauna protegida. Una autovía que cruza el Territorio Histórico de norte a sur afectaría de manera grave a la calidad del paisaje, y su construcción podría poner en riesgo el estatus de San Lorenzo como Patrimonio Mundial de la UNESCO. La degradación ambiental también reduciría los atractivos de la zona para los turistas y mermaría la calidad de vida de los habitantes, especialmente los que viven cerca de la carretera. Con la terminación de una autovía que une la A-6 y la A-5 es previsible un gran aumento en el tráfico de paso (especialmente tráfico pesado) y de la contaminación del aire en nuestra zona por esta nueva “M-60”.

El proyecto de la CAM está basado en su modelo desfasado centrado en el coche particular. Tiene como objetivo principal convertir gran parte del territorio madrileño en satélites del Gran Madrid mediante una telaraña de autopistas y autovías que conecta enormes urbanizaciones dispersas con la capital. Por último, una nueva autopista aumentaría de manera importante la producción de CO2, por su construcción, por el aumento de tráfico y por la destrucción masiva de árboles que son sumideros de los gases de efecto invernadero. Sería absurdo que se pudieran utilizar los fondos europeos, diseñados para fomentar una transición ecológica en la UE, para un proyecto de este calibre.

https://madridciudadaniaypatrimonio.org/blog/la-autovia-m-600-un-acto-de-vandalismo-climatico-y-ambiental-para-la-comarca-escurialense

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