Un buen domingo para los camineros.

Comenzamos con una buena helada mañanera, tornándose la jornada en un día estupendo, en el que el sol, poco a poco, disolvió la preciosa y fría centellada  que nos recibió en las primeras horas.

Nos encontramos en el punto acordado, frente al embalse de Valmayor, a nuestras espaldas la urbanización con un nombre tan sugerente, El Paraíso, eso debió ser, para pastores, trashumantes y sus ovejas en el trasiego anual buscando pasto y temperaturas amables con la vida. Ahora, el embalse que inundó la Cañada Real Segoviana, inutiliza e interrumpe lo que fue paso del ganado, tal vez, para ejemplificar lo que son las leyes y la realidad de su cumplimiento.

Las Vías pecuarias están protegidas, son imprescriptibles, inembargables, e inalienables (significa intransferibles), sin embargo, muchas de ellas están usurpadas, fruto del abandono de las Administraciones; como muestra un botón, que no soy dada a inventar realidades inexistentes: Vista judicial en el juzgado de Ubrique sobre el camino Benamahoma-Zahara • Ecologistas en Acción (ecologistasenaccion.org)

Las vías pecuarias son grandes recursos biológicos, en ellas crecen una variedad enorme de vegetación, el paso del ganado ayuda a la polinización y a la extensión de especies de un territorio a otro al transportar polen en los cuerpos y semillas que ingieren y expulsan en el camino, además, son el hábitat de diferentes especies animales del entorno que atraviesan. Por otro lado, son canales de comunicación, rutas que facilitan el paso entre poblaciones, ya que son los caminos más cortos y fáciles de transitar.

Las vías pecuarias suponen unos 125.000 km de rutas para la trashumancia en España, el 1% de su territorio, unas 450.000 hectáreas. Jurídicamente, en España, las vías pecuarias son bienes de dominio público cuya titularidad ejercen las comunidades autónomas siendo esta protección jurídica, la que las hace únicas en Europa. En demasiadas ocasiones, sólo sobre el papel, porque pocas veces los vecinos exigen estas responsabilidades, que son de los gestores de las Comunidades Autónomas y debieran asumir, sin que nadie se lo requiriera, pero también, hay que admitir, que los ciudadanos estamos poco acostumbrados a pedir explicaciones y exigir de las administraciones el cumplimiento de la ley.

Vemos, sin  embargo, que en innumerables ocasiones, estas vías, son usurpadas, impidiendo, no sólo el uso ganadero, sino el uso de los ciudadanos, propietarios legales de estas vías de comunicación.

En este caso, al planificar el embalse, no se cumplió el procedimiento que marca la ley: habilitar un terreno o vía suplementaria para que, en el caso de que por un bien público mayor, se desafecte parte del camino, o los servicios afines de la vía, sea cañada,  cordel, vereda, descansadero, majada, abrevadero, contadero, puente, u otro servicio auxiliar a la vía, pueda prevalecer el uso trasladado del sitio original a otro alternativo.

El caso, es que la cañada Real Segoviana se ve interrumpida, sin tramo alguno que le sustituya en el embalse.

Después de estas consideraciones de Carlos Sanjuan, que hizo de guía en la ruta, comenzamos el camino por el lateral de la urbanización, en el Cordel llamado de Los Alamillos, a nuestra izquierda una preciosa valla de piedra seca, deteriorada, que no se repone y que pronto será un vestigio irrecuperable de nuestra historia. Las vallas de piedra seca, están inscritas en 2018 (13.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad https://ich.unesco.org/es/RL/conocimientos-y-tecnicas-del-arte-de-construir-muros-en-piedra-seca-01393. En la Comunidad de Madrid, ni se respetan, ni se ayuda a conservarlas, y lo peor, ni se valoran.

Es indispensable, que seamos conscientes, de que sólo reclamando a las administraciones, corporaciones municipales y autonómicas, tendremos una posibilidad de que nuestro patrimonio cultural y natural pervivirá, a pesar de los intereses pecuniarios (inmobiliarios o de otro tipo) para que las próximas generaciones conozcan la historia de nuestra tierra.

Es incómodo, pero importante, el pequeño grano de arena que aportemos los que somos capaces de contemplar el presente como reflejo del contexto del pasado, y el futuro, como consecuencia de lo que hagamos en el presente.

Recorrimos el cordel de los Alamillos en su estadio actual, hasta llegar a las calles de El Paraíso, nos incorporamos al Cordel de los Vaqueros, camino entre vallas de fincas particulares, vallas que no respetan la normativa actual de paso de animales de pequeño tamaño.    Proseguimos hasta una  entrada al embalse de Valmayor, utilizada por pescadores.

Algunos de los amigos cuatro patas que nos acompañaban, disfrutaron de lo lindo; los camineros, además del entorno singular, que protagonizaba el embalse, nos complacimos del equilibrio entre diversas especies que en ese momento ocupábamos un mismo espacio.

Ignacio Cascajero, nuestro amigo caminero e Ingeniero de Montes, que siempre nos aporta otro ángulo del entorno que conforma el puzzle de la biodiversidad que nos rodea, nos explicó que las aves que observábamos eran gaviotas. En los años 80 se empezaron a ver gaviotas en Madrid, alrededor del vertedero de Colmenar Viejo, cigüeñas, etc… Ahora están instaladas en el centro de la península, las especies más comunes son la gaviota cana y la gaviota argéntea europea,  la reidora…

Seguimos un tramo del cordel de Valmayor, que prácticamente, se usa como acceso a la urbanización “La Pizarrera” , lo cruzamos, ya estábamos cerca de la ermita.

Llegamos a la ermita de Valmayor, M. José Calvo, arqueóloga, que siempre colabora para ampliar el conocimiento de los lugares que recorremos, nos explicó, brevemente, la historia de la Ermita  y el contexto en el que surgió: reproduzco sus notas por su interés, y porque, como siempre, contribuye con estas crónicas que publico, para dotar de contenido científico las impresiones que intento transmitiros.

 

 

 

 

Después de un piscolabis, con las viandas que cada uno traía en la mochila, regresamos por el cordel de los Vaqueros hasta el punto inicial. 

Nos despedimos calurosamente, ya que esta es la última marcha del año, pronto nos veremos los amigo camineros, pero ya será en el año que estrenaremos.

 

Os deseamos unas Felices Fiestas y que disfrutéis y divulguéis este patrimonio caminero que nos hemos empeñado en conservar.

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