El Hospital La Fuenfría, cien años luchando contra la enfermedad

De la tuberculosis de hace un siglo al coronavirus actual, este centro enclavado en la Sierra de Guadarrama continúa siendo un referente en la sanidad madrileña

Artículo de ALFREDO MERINO Cercedilla (Madrid) para El Mundo GRANMADRID 23/01/2022

«Queda inaugurado este Hospital». No hay palabras mejores para iniciar estas líneas que las pronunciadas por Alfonso XIII el 1 de diciembre de 1921. Con ellas el rey inauguró el Hospital La Fuenfría y dio comienzo a la historia de un referente de los centros sanitarios de España.

Alfonso XIII, en el centro, el día de la inauguración.

Alfonso XIII, en el centro, el día de la inauguración.E. M. Publicada en El Mundo GRANMADRID 23/01/2022

Camino de la Sierra de Guadarrama desde Cercedilla, el techado del edificio de inconfundibles tonos verdosos destaca en mitad del pinar. Enclavado en un lugar privilegiado, el Hospital La Fuenfría se construyó para combatir una enfermedad que desde finales del siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX asolaba a la población española: la tuberculosis.

La tisis, como vulgarmente se llamaba la enfermedad respiratoria, era una de las principales causas de mortalidad no solo en España, sino en toda Europa. Cuando se inauguró el Hospital La Fuenfría, la ciencia aún no había encontrado un remedio que erradicase el mal, aunque sí se sabía que las habituales condiciones insalubres de la población eran caldo de cultivo para su propagación.

Varios pacientes en el exterior del hospital, en una foto antigua.

Pacientes en el exterior del hospital, en una foto antigua.E. M. Publicada en El Mundo GRANMADRID 23/01/2022

El hacinamiento de las viviendas, las infames condiciones laborales, la absoluta falta de higiene y una alimentación peor que deficiente eran moneda corriente en aquel tiempo. Ante esta situación, mayoritaria en las clases sociales humildes, no fue difícil que las corrientes salubristas impusieran el remedio que propugnaban para atajar la enfermedad. La receta era tan lógica como simple: aire puro, higiene y nutrición adecuada.

Comenzaron a construirse sanatorios en zonas montañosas. El aire seco y puro de las montañas, libre de cualquier agente patógeno, y los efectos de la altitud, estimulante de la producción de glóbulos rojos frente a la anemia asociada a la tisis, hicieron que la Sierra de Guadarrama se poblase de los llamados sanatorios de altura.

Coincidió la inauguración de estos con el despertar del interés hacia la naturaleza, corriente intelectual iniciada en Madrid por Giner de los Ríos, creador de la Institución Libre de Enseñanza y el primero que se adentró en la Sierra de Guadarrama con fines formativos y de esparcimiento. Crisol del excursionismo y el montañismo madrileños, la sierra fue el primer lugar donde se esquió en España y el Guadarrama se convirtió en uno de los primeros destinos del turismo invernal del país, inaugurándose el cercano tren Eléctrico del Guadarrama casi al mismo tiempo que el Hospital La Fuenfría.

Comenzaron a construirse sanatorios en zonas montañosas. El aire seco y puro de las montañas, libre de cualquier agente patógeno, y los efectos de la altitud, estimulante de la producción de glóbulos rojos frente a la anemia asociada a la tisis, hicieron que la Sierra de Guadarrama se poblase de los llamados sanatorios de altura.

Coincidió la inauguración de estos con el despertar del interés hacia la naturaleza, corriente intelectual iniciada en Madrid por Giner de los Ríos, creador de la Institución Libre de Enseñanza y el primero que se adentró en la Sierra de Guadarrama con fines formativos y de esparcimiento. Crisol del excursionismo y el montañismo madrileños, la sierra fue el primer lugar donde se esquió en España y el Guadarrama se convirtió en uno de los primeros destinos del turismo invernal del país, inaugurándose el cercano tren Eléctrico del Guadarrama casi al mismo tiempo que el Hospital La Fuenfría.

El Hospital La Fuenfría, en la actualidad.

El Hospital La Fuenfría, en la actualidad.ALFREDO MERINO Publicada en El Mundo GRANMADRID 23/01/2022

La mayor parte de aquellos centros sanitarios ha desaparecido, bien porque se demolieron, bien por haber cambiado sus usos. Permanece este Hospital La Fuenfría, el más singular, tanto por su ubicación, como por las características del propio edificio.

Conserva las hechuras que hicieron exclamar a Alfonso XIII: «Magnífico hospital ha hecho Don Antonio». Fue Antonio Palacios uno de los arquitectos más reconocidos de su tiempo. De su estudio también salieron los proyectos del Palacio de Cibeles, el Círculo de Bellas Artes, el Hospital de Maudes, el Instituto Cervantes y el restaurado templete de la estación de metro de la Red de San Luis, actual Gran Vía.

El mosaico de una cabra montés, emblema del hospital, da la bienvenida en la entrada del salón principal. La sala, de dimensiones desmesuradas, conserva la chimenea de piedra y los muebles de época, todo iluminado con admirables arañas de la Real Fábrica de Cristales de La Granja. Las fotografías antiguas muestran el comedor. Historiadas molduras, mantelerías de lino y un piano de cola adquirido en la prestigiosa fábrica parisina Érard ex profeso para el hospital certifican su origen como hotel sanatorio.

Los precios de entonces, que pueden verse en la colección fotográfica del hospital, resultan anacrónicos. No lo eran tanto hace un siglo, cuando solo podían acceder a sus instalaciones las clases pudientes. Aquel mundo de lujo acabó con el cierre obligado por la Guerra Civil y la prolongada posguerra. Su especialización en enfermedades del pulmón hizo que el Ministerio de Trabajo lo reabriera en 1950 para acoger a mineros afectados por silicosis, junto con otros enfermos pulmonares, entre los que continuaron abundando tuberculosos.

La terraza del hospital, con vistas a la Sierra de Guadarrama.

La terraza del hospital, con vistas a la Sierra de Guadarrama.E.M. Publicada en El Mundo GRANMADRID 23/01/2022

«El equipo de profesionales ha mantenido todos estos años una orientación muy clara hacia el paciente. En las primeras épocas tuvo que volcarse de forma casi exclusiva con la patología más prevalente del momento, la tuberculosis. Desde entonces, se ha ido modernizando según las necesidades. Es el caso de nuestros gimnasios actuales, orientados a rehabilitación funcional de neuropacientes y pacientes amputados», señala Javier Rodríguez, director gerente.

El Hospital La Fuenfría se integra en el Servicio Madrileño de Salud, SERMAS, como centro de media y larga estancia. «Acoge a pacientes que derivados de otros hospitales que requieren estancias prolongadas en tratamientos de ictus, traumas, enfermedades crónicas, pacientes post-UCI y cuidados paliativos», explica Olga Velasco, directora médica.

En la actualidad también a pacientes de Covid-19 y a un enfermo de tuberculosis. «La enfermedad no se ha erradicado y llega con emigrantes. Aquí los tratamos, pues somos el único centro de Madrid con habitaciones para aislamiento de estos pacientes», señala Pilar Monje, directora de Enfermería.

El comedor del centro sanitario, como vestía antiguamente.

El comedor del centro sanitario, como vestía antiguamente.E. M. Publicada en El Mundo GRANMADRID 23/01/2022

La estancia media de los pacientes es de 45 días, aunque algunos están años. «Hay pacientes muy complejos, como los amputados, cuya estancia es de cinco meses. Hay que prepararles física, pero también psicológicamente», refiere Monje. La situación del Hospital La Fuenfría es un plus para estancias tan prolongadas. «Somos un hospital muy especial. Estamos fuera de la ciudad, en un parque nacional y esto nos hace diferentes», reconoce la directora médica, mientras ve pasar por la ventana de su despacho a un grupo de excursionistas.

Cumple el Sanatorio de Fuenfría 100 años. Nacido para remediar una de las principales causas de mortalidad en los inicios del siglo XX, de manera paradójica el aniversario coincide con otra pandemia que, a través de las vías respiratorias, causa el mayor número de muertos actual en el mundo. De la tuberculosis al coronavirus, el Hospital La Fuenfría y sus abnegados sanitarios no han dejado de enfrentarse en el último siglo a enfermedades, males y pandemias para dar el mejor servicio a quienes las sufren.

https://www.elmundo.es/madrid/2022/01/23/61e97734fdddffa0a08b45aa.html

WhatsApp
YouTube
Instagram