Nuestra primera salida del año tuvo un cambio de escenario notable: de nuestros habituales paisajes graníticos del noroeste de la Comunidad nos trasladamos a los suelos de yesos y margas del sur, a la vega del Jarama, donde se observa más que en ninguna otra parte el carácter manchego de Madrid.

Nos reunimos todos, los que vinimos en coche y los que vinieron en tren, junto al polideportivo de Ciempozuelos. Aquí nos esperaban muchos vecinos de la localidad, que nos acompañaron con extraordinaria cordialidad en nuestra visita, haciéndonos partícipes de todo su conocimiento de la zona, ya que si bien nuestro objetivo principal eran las salinas de Espartinas, a lo largo del recorrido pudimos contemplar también la geomorfología del entorno, los omnipresentes restos de la batalla del Jarama, con sus trincheras y fortines, y el seco y duro paisaje que compitió, en tiempos, con el desierto de Almería como escenario de rodaje de películas de indios y vaqueros.

Un cielo azul y el viento nos acompañaron durante todo el trayecto, hasta nuestra vuelta a Ciempozuelos, donde compartimos mesa y mantel antes de dar un pequeño paseo por el centro histórico del municipio, acompañados de nuestro guía Juan Ramón, que nos acompañó por los rincones más interesantes del pueblo (cuna del insigne arquitecto Ventura Rodríguez), como la ermita del Consuelo y la iglesia parroquial de Santa María Magdalena.

Como siempre, dejamos aquí una muestra de las fotografías de nuestra amiga Pilar:

Y el enlace a las fotografías de nuestra amiga Carmen:

https://photos.app.goo.gl/hHn1k43w13GQ3zEY9

 

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