Las malas previsiones meteorológicas desanimaron a muchos de acompañarnos en esta última salida caminera de 2018. Pero, fiel a la tradición caminera, el tiempo se portó con los que sí nos animamos y, entre una niebla que no abrió hasta que finalizamos el recorrido, pero que nos protegió de la lluvia, pudimos completar esta ruta circular, con inicio y fin en el pequeño núcleo de Peralejo.

No fue un día de admirar vitas, pero sí de fijarnos en lo más cercano: las hermosas dehesas ganaderas, las lagunas de Castrejón, una gran cantera de granito, y todos los colores del otoño.

Para los que no pudieron (o no se atrevieron) a acompañarnos, queda, como siempre, el reportaje fotográfico de Pilar.

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